La magia del papel: porque siempre (pero siempre, siempre) es conveniente imprimir tus fotos más queridas.

Fotografia-documental-de-bodas.jpg

Hoy por hoy, con la cantidad de opciones que tenemos para hacer click, lo habitual empieza a ser tomar fotos sin pensar en que vamos a hacer después con ellas. Y ahí van, a dormir el sueño de los justos en las memorias de celulares, i-pads, tablets… con suerte, nos tomamos un ratito para descargar el material a la compu. Pero… y si la compu deja de funcionar? Porque lo tecnológico, por muy de avanzada que sea, no es infalible! Y si no descargaste la memoria y perdés el cel? Por esto, y algunas cositas más que voy a detallar más abajo, es que siempre (pero siempre, siempre) es conveniente imprimir tus fotos más queridas.

Antes, la única manera de saber que había en el rollito del negativo era mandándolo al laboratorio. Recuerdo que eso era todo un acontecimiento! Y hacer fotos también lo era! Volver a casa con las fotos impresas y mirarlas una y otra vez era toda una sensación. La alegría del momento perpetuado, la decepción cuando ESA foto no había sido bien expuesta… peeeeeeeeero, cuando sí había salido bien la atesorábamos en un álbum de fotos que siempre estaba a mano y se miraba en las reuniones familiares o con amigues, o, adornaba alguna pared o rincón en un lindo portaretrato.

Hoy, congelar un instante de tiempo, algo que es efímero, intangible, para dejarlo en una memoria es como no haber hecho nunca ese click parece ser la norma. Y seamos honestes, cuántas veces nos tomamos el momento de mirar esas imágenes? Entonces, nos conformamos con eso? Es como si eso especial que vimos en ese momento o situación y que nos llevó a tomar la foto, una vez hecha ésta, ya no lo fuera tanto. Pero sí, sigue siendo especial, simplemente cambiaron nuestras costumbres y en esta cuestión particular, eso es una lástima. ¿Entonces?

fotos-de-casamientos-impresas-y-fotolibros

Hoy, esas cosas tan normales antes, parecen haber pasado a la historia y eso es bien paradójico porque estamos ante la generación más fotografiada de la historia y nosotres mismes somos los que más fotos hacemos desde el mismísimo día en que una cámara estuvo a disposición de las masas! Pero que hacemos con eso? Es hora de revalorizar esos rituales de nuestra infancias. Convertir esos montones de bytes en una imagen en papel es magia pura.

Materializar una imagen intangible, es magia pura.

No, me vengan con la explicación físico-química. Es magia y sanseacabó!

Ok, ok, poder ver en una pantalla o monitor un pedacito de tiempo que fue también lo es pero, de alguna manera, una foto recién queda “completa” cuando adquiere “corporalidad” y eso se lo da el soporte físico en el que quede impresa o estampada, siendo el papel el soporte más habitual, económico y maravilloso. Y hay opciones para todos los gustos y exigencias: desde el típico mate o brillo de los papeles “normales” en cualquier “kioskito” de impresión a las opciones de los laboratorios que cuentan con la más variada gama de papeles profesionales de diferentes marcas (Canson, Ilford, Kodak, Fuji, etc), materiales y gramajes que resultan en múltiples posibilidades de texturas y sensación de profundidad para darle a tu imagen favorita.

Y esto por no mencionar que hoy en día también podés plasmar tus imágenes en fotolibros, impresiones gran formato, madera, lienzo, metacrilato, etc.

Los cambios tecnológicos. Ay!

Ningún medio digital es infalible. Todos conocemos la triste historia del disco rígido que un día se despidió de este mundo y ya ni hubo como hacerlo arrancar… Y sin ser tan drástica, los cambios tecnológicos se están dando a una velocidad tal que lo que nos sirve hoy, mañana queda obsoleto! No me voy a hacer la linda, yo ya tengo mis añitos y viví la aparición de los diskettes como medio de almacenamiento, su cambio de formato y el hecho de que hoy sean reliquias dignas de museo… imagina que esto pase nuevamente, que haya un cambio de tecnología tal que los programas de visualización de imagen ya no puedan leer los formatos de archivo JPG. Estaríamos al horno, no? ¿Qué pasaría con los cientos de imágenes que tenés guardados en tus dispositivos? Quedarían reducidos a iconitos inservibles… ya no podrías volver a ver esas fotos que guardaste con tanta ilusión. Lo peor, no habría manera de copiarlas o convertirlas a otro formato pero si hubieras impreso tus favoritas, al menos las tendrías en papel.

Supongamos que, aún así, preferís seguir conservando tus recuerdos de manera digital. O quizás, simplemente no tuviste todavía el tiempo de seleccionar los archivos que vas a llevar al laboratorio para plasmar en papel. En cualquiera de estos casos, es entonces importante que sepas como cuidar y almacenar esos archivos para poder tenerlos con vos por mucho, mucho tiempo. Porque se trata de tus recuerdos! Así que, para asegurarles una larga vida, seguí estos consejos:

  • almacená el dispositivo en que están tus archivos digitales (pen drive, disco externo) tus en un lugar seco y ventilado.

  • hacé de tus archivos tantas copias como puedas y conservalas en lugares separados. Por ejemplo, guardá una copia en la computadora de escritorio, otra en la notebook y otra en la nube (google drive, dropbox, etc).

  • imprimí (creo que ya lo había dicho, no?)

Pero, y dónde está “esa” foto?!

Y ahora sí me termino de poner del todo catastrófica y te pregunto que pasaría si borraras esa carpeta de la compu sin darte cuenta, pensado que tenías un back up que en realidad nunca hiciste? O si de repente hay alguna falla en el disco duro..? Y ahora vayamos al escenario en el cual eso sucede con una foto impresa. Improbable, no? A menos que hayas metido la foto en cuestión dentro de la agenda de 1996 que te preguntas para qué está ahí ocupando espacio y entonces la tirás a la basura en un arrebato de desprendimiento porque te cansaste de leer en Instagram que hay que “soltar”.

Normalmente, una foto impresa hoy, es destinada a algún lugar especial: decora algún lindo rincón o nos ayuda a tener más presentes a aquellos que queremos. Sería bastante raro tirar hoy a la basura una foto impresa sin darte cuenta. Así que plasmarla en papel, es garantía de conservación a prueba de, no ya errores tecnológicos, sino de despistes humanos. ¿Qué más se puede pedir? Ah, sí! Una 20x25 para mí! 😉